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lunes, 1 de octubre de 2012

España: una democracia violada


En 1978 se ratificó mediante referéndum la Constitución vigente. En ella se proclamaba que España debía ser un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Así como afirma que la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado. 

Desde entonces mucho ha llovido y mucho ha cambiado el perfil medio del ciudadano español y, sin embargo, a priori todos deberíamos estar de acuerdo en que en caso de ser necesario votar una nueva Constitución estos puntos deberían estar incluidos en ella.

Pero analicemos estos puntos:

  • Estado social y democrático: es decir, socialdemocracia, cuyos valores son la justicia social, la solidaridad o el humanismo entre otras.
  • Estado de Derecho: aquel cuyas acciones y medidas están sujetas a normas jurídicas escritas de antemano.
  • Libertad: la suma de todas las libertades de las que debe gozar el ser humano, es decir, libertad de culto, libertad de prensa, libertad de empresa, libertad académica; entre muchas otras.
  • Justicia: entre muchas acepciones podemos escoger que la justicia es dar a cada uno lo que le corresponde.
  • Igualdad: no disponer de ventajas ni desventajas por razón de sexo, color, nobleza ni por ninguna otra.
  • Pluralismo político: la no existencia de un monopolio en el poder por razón de existencia de un partido único.

    En tal caso, y teniendo en cuenta el significado de estas palabras con las que se inicia el paso en 1978 de la dictadura a la democracia, ¿podemos justificar la creencia popular de que la democracia en España ha sido violada? O expuesto de otra manera, ¿podemos considerar democrático un país en el que ocurren la siguientes transgresiones a lo que en su Carta Magna se indica?
    • ¿Estado social? Frente a la solidaridad y el humanismo que debería caracterizar a nuestra democracia nos encontramos con un desamparo al hombre medio. Por un lado encontramos que aquellos que mas tienen son las menos dispuestos a pagar y que más favorecidos están para no hacerlo. Por otro lado encontramos que las ayudas sociales son monopolizadas en gran parte por aquellos que menos las necesitan dejando sin recursos a aquellos que sí las necesitan pero no tienen acceso a ellas.

    miércoles, 26 de septiembre de 2012

    25S: ¿Línea editorial o descarada manipulación?

    La jornada de ayer nos ha dejado datos objetivos: un cerco al congreso, 36 detenidos, —de entre ellos 3 por posesión de estupefacientes en los autobuses fletados hasta Madrid—64 heridos, de los cuales 27 agentes de policía. 

    También nos ha dejado datos menos objetivos y difícilmente contrastables por el momento, como los entre 6.000 ciudadanos divorciados de los políticos y que clamaban su dimisión, según fuentes del gobierno y 3.000 manifestantes según fuentes de la policía.

    Por otro lado tenemos interpretaciones de los vídeos que se pudieron ver por streaming. De entre los que criticaban la manifestación salían dudas respecto al pacifismo de los manifestantes tras ver imágenes de policías siendo empujados y golpeados; los defensores del cerco al Congreso de los Diputados obviaban estos mismos hechos centrándose en la resistencia pacífica del resto —y gran mayoría— de los manifestantes ante la actuación de los anti-disturbios, que calificaban de brutalidad policial.

    Además, entre los círculos independentistas catalanes más cerrados había quién consideraba el 25-S y por consiguiente también el movimiento 15-M de "españolista" al juzgar de elevado el número de banderas de España o estanqueres (apelativo con el que se refieren a las bandera rojigualda) e incluso algunos de ellos asociaban también a ese españolismo la porta de banderas repúblicanas tricolores. Por otro lado, una fracción de los que critican la manifestación lo hace precisamente por ser propio de algunos asistentes el ondear banderas de la Unión Soviética o de la II República Española y por la ausencia, además, de banderas constitucionales españolas.

    Hasta este momento normal, grupos y tipos de pensamiento distintos interpretan los datos de diferente manera. ¿Pero hasta que punto es normal que este hecho, lógico y habitual (aunque no por ello justificable) sea retroalimentado por los medios de comunicación según su afiliación política? Todos conocemos la existencia de líneas editoriales, pero ¿hay un punto de no retorno tras el cual la línea editorial se convierte en manipulación? Comprobémoslo echando un vistazo a las portadas de hoy que hacen referencia a la manifestación: