En 1978 se ratificó mediante referéndum la Constitución vigente. En ella se proclamaba que España debía ser un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Así como afirma que la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado.
Desde entonces mucho ha llovido y mucho ha cambiado el perfil medio del ciudadano español y, sin embargo, a priori todos deberíamos estar de acuerdo en que en caso de ser necesario votar una nueva Constitución estos puntos deberían estar incluidos en ella.
Pero analicemos estos puntos:
- Estado social y democrático: es decir, socialdemocracia, cuyos valores son la justicia social, la solidaridad o el humanismo entre otras.
- Estado de Derecho: aquel cuyas acciones y medidas están sujetas a normas jurídicas escritas de antemano.
- Libertad: la suma de todas las libertades de las que debe gozar el ser humano, es decir, libertad de culto, libertad de prensa, libertad de empresa, libertad académica; entre muchas otras.
- Justicia: entre muchas acepciones podemos escoger que la justicia es dar a cada uno lo que le corresponde.
- Igualdad: no disponer de ventajas ni desventajas por razón de sexo, color, nobleza ni por ninguna otra.
- Pluralismo político: la no existencia de un monopolio en el poder por razón de existencia de un partido único.
En tal caso, y teniendo en cuenta el significado de estas palabras con las que se inicia el paso en 1978 de la dictadura a la democracia, ¿podemos justificar la creencia popular de que la democracia en España ha sido violada? O expuesto de otra manera, ¿podemos considerar democrático un país en el que ocurren la siguientes transgresiones a lo que en su Carta Magna se indica?
- ¿Estado social? Frente a la solidaridad y el humanismo que debería caracterizar a nuestra democracia nos encontramos con un desamparo al hombre medio. Por un lado encontramos que aquellos que mas tienen son las menos dispuestos a pagar y que más favorecidos están para no hacerlo. Por otro lado encontramos que las ayudas sociales son monopolizadas en gran parte por aquellos que menos las necesitan dejando sin recursos a aquellos que sí las necesitan pero no tienen acceso a ellas.